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Aislamiento de cámara de aire

Insuflado de cámara de aire en Valladolid: rellenar la fachada por dentro sin cambiarla por fuera

Casi todas las viviendas construidas en la provincia entre los años sesenta y los primeros dos mil tienen una fachada formada por dos hojas: un muro exterior de ladrillo y un tabique interior, con un hueco entre ambos. Ese hueco se dejó por razones constructivas, no térmicas, y suele estar vacío o con unos pocos centímetros de material. Mientras siga vacío, el aire que contiene circula, sube y baja con la diferencia de temperatura y transporta hacia fuera el calor de la vivienda. Rellenarlo convierte ese defecto en una capa aislante continua.

Forjado de buhardilla cubierto de aislante insuflado, con una pasarela de tablero para poder seguir pisando.
Forjado de buhardilla cubierto de aislante insuflado, con una pasarela de tablero para poder seguir pisando.

La intervención se hace desde el exterior cuando la fachada lo permite, y desde el interior cuando no hay acceso, cuando el acabado exterior es delicado o cuando la planta es demasiado alta para trabajar con comodidad. En ambos casos no hay obra: hay unas perforaciones de pequeño diámetro, el relleno y el tapado. Atendemos la capital y los 225 municipios de la provincia desde la Pl. de España, 6, y la comprobación previa no tiene coste ni obliga a nada.

Lo primero es saber qué hay dentro de la pared

Ninguna fachada se perfora sin haberla mirado por dentro. Antes de hablar de material o de plazos hacemos una comprobación que responde a cuatro preguntas:

  • si realmente existe cámara, porque hay muros que parecen de doble hoja y son macizos, y entonces la solución es otra;
  • cuántos centímetros tiene de ancho, dato que determina directamente el volumen de material y el rendimiento que cabe esperar;
  • si está limpia o si contiene cascotes, morteros caídos durante la obra o restos que obstruyen el paso del material;
  • si hay humedad, filtraciones o manchas en el interior del hueco, porque insuflar sobre una cámara húmeda sería un error.

El boroscopio y la termografía, cada uno en su sitio

El boroscopio es una cámara diminuta montada en una sonda flexible. Se introduce por una perforación de prueba y permite ver el interior de la cámara en una pantalla: el ancho real, el estado de las dos hojas, los cascotes acumulados en el fondo y la presencia o ausencia de un aislante previo. Es una comprobación rápida, barata y definitiva, y evita el peor escenario posible, que es empezar a insuflar una pared sin saber qué hay al otro lado.

La termografía cumple otra función distinta y complementaria. Una cámara térmica no ve a través de la pared: lee la temperatura de la superficie. Cuando hay suficiente diferencia entre el interior caliente y el exterior frío, esa lectura dibuja con bastante fidelidad dónde el calor está saliendo con más facilidad, dónde hay un pilar que atraviesa la cámara y crea un puente térmico, y dónde el relleno está interrumpido. Por eso la termografía rinde en los meses fríos y pierde utilidad en pleno verano, cuando las temperaturas se igualan.

Los taladros: cuántos, dónde y cómo quedan después

Las perforaciones son de pequeño diámetro y se distribuyen siguiendo un patrón, no al azar. Se colocan preferentemente sobre las juntas de mortero entre ladrillos, que es donde menos se notan y donde el tapado posterior resulta más discreto, y se reparten por hiladas a una distancia que garantice que las zonas de material insuflado desde dos taladros contiguos se solapen. El patrón se adapta al paño: alrededor de las ventanas, bajo los alféizares y junto a los encuentros con pilares hay que densificarlo, porque son precisamente los puntos donde más se pierde calor y donde el material tiene más dificultad para repartirse.

Terminado el relleno, cada perforación se tapa con un mortero ajustado al tono de la junta o del revestimiento. En una fachada de ladrillo visto el resultado es prácticamente imperceptible a la distancia de la calle; en un paramento pintado o monocapa queda una marca que se integra mejor o peor según el acabado, y eso se advierte antes de empezar, con fotografías de trabajos similares si hace falta. Lo que no hacemos es prometer que no se vea nada: depende del acabado que tenga su fachada, y se valora en la visita.

El material que se insufla y por qué no vale cualquiera

En una cámara vertical el material tiene que cumplir dos condiciones que no se le piden a un forjado horizontal: no asentarse con el tiempo, porque si baja deja la parte alta del muro desnuda, y no transmitir agua, porque la hoja exterior de una fachada se moja cuando llueve. De ahí que se recurra a lana mineral granulada con tratamiento hidrófugo, a perla de poliestireno expandido, a veces con grafito para mejorar su comportamiento, o a espumas específicas para este uso. La celulosa, excelente en horizontal, se reserva aquí para situaciones concretas.

La presión de insuflado es el otro parámetro delicado. Demasiado baja, el material no llega a los extremos del paño y deja huecos; demasiado alta, puede empujar el tabique interior en construcciones ligeras. Se trabaja por tramos, comprobando el llenado conforme se avanza y ajustando a lo que la pared va admitiendo. Un buen indicador es el consumo de material por metro cuadrado: si se desvía mucho de lo previsto, algo está pasando dentro de la cámara y conviene parar y mirar antes que seguir. Sobre el material que queda dentro de la pared asumimos 25 años de garantía, un compromiso de la empresa que se entrega por escrito y que no debe confundirse con un sello ni con una homologación externa.

Quién paga esto en realidad

Es la pregunta que todo el mundo hace, y la respuesta tiene nombre y apellidos. El sistema de Certificados de Ahorro Energético obliga a las comercializadoras de energía a demostrar cada año un ahorro energético determinado. Pueden conseguirlo por su cuenta, lo que les sale caro, o financiar actuaciones de mejora en viviendas de terceros y quedarse a cambio el certificado del ahorro conseguido. Optan masivamente por lo segundo. Dicho de otro modo: quien aporta el dinero es un sujeto obligado por la ley, y lo que recibe a cambio no es su vivienda, sino el papel que acredita el ahorro que esa vivienda va a dejar de consumir.

Para el propietario, la consecuencia práctica es que la mayoría de estas actuaciones de insuflado quedan íntegramente cubiertas por el CAE, previa comprobación de elegibilidad. Por eso insistimos en el orden correcto: primero se comprueba si la vivienda entra, gratis y sin compromiso, y solo después se habla de fechas. Prometer la cobertura antes de haber visto la cámara sería vender algo que todavía no se sabe. En una comunidad de propietarios hay además un paso previo: la fachada es elemento común, de modo que la actuación debe aprobarse en junta antes de que nadie toque nada.

Aislamiento de cámara de aire: preguntas frecuentes

¿Y si mi fachada no tiene cámara?

Ocurre, sobre todo en construcciones antiguas de los pueblos, con muros macizos de ladrillo o de tapial. El sondeo inicial lo detecta enseguida. En ese caso el insuflado no es posible y se valoran otras vías, como el aislamiento por el exterior o por el interior, que se explican sin ningún compromiso.

¿Se puede hacer desde dentro de la vivienda?

Sí. Se perfora el tabique interior en lugar de la hoja exterior, normalmente cerca del techo o a media altura, y después se tapa y se repinta la zona. Es la vía habitual cuando la fachada es inaccesible, está protegida o la planta es demasiado alta.

¿El material puede asentarse y bajar con los años?

Es el riesgo que se evita eligiendo bien. Los materiales empleados en vertical están formulados para no compactarse, y la presión de insuflado se controla precisamente para que la cámara quede llena y estable. Un relleno flojo sí tiende a asentarse, y por eso se comprueba el llenado tramo a tramo.

En un bloque de pisos, ¿puedo hacerlo yo solo en mi vivienda?

La fachada es elemento común, así que la decisión corresponde a la junta de propietarios, no a un vecino por su cuenta. Lo habitual es plantearlo para todo el edificio, que además es como mejor funciona. Preparamos la documentación técnica para presentarla en la junta.

Contacto

Aislamiento de cámara de aire: comprueba si tu vivienda es elegible

Con unas líneas basta: le llamamos para concretar la actuación y acordar una visita a la vivienda.

910 78 90 26
AISLAMIENTO VALLADOLID Y PROVINCIA
Pl. de España, 6, 47001 Valladolid
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Lunes – Viernes: 9:00 – 19:00
Correo electrónico
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